Juana de Herrera: La última propietaria
Entre 1728 y 1734, Juana de Herrera, hermana de Fernando, al morir este, asumió la administración de la estancia y la Posta de Sinsacate, con ello, las deudas; a pesar de las diferencias con sus hermanos, estuvo avalada por las Hermanas de Santa Catalina para llevar adelante los destinos de la estancia. Cuando muere Juana, en su testamento legó los bienes heredados de su padre y de su hermano, a su primo Juan de Carranza, pero con una condición clave: las propiedades no podían venderse ni enajenarse, pues su dominio final pertenecería a la Compañía de Jesús. Sin embargo, la estancia arrastraba deudas con franciscanos, catalinas y el clero secular. El presbítero Carranza, administrador entre 1734 y 1756, heredó este pasivo económico. Durante su gestión, arrendatarios como Tomás de Jofre y el capitán Pedro de Argañaraz intentaron mantener la productividad, pero el peso de las obligaciones religiosas era insostenible.
El remate y el nuevo dueño
En 1762, tras la renuncia legal de los jesuitas a sus derechos, la estancia fue rematada. Juan Jacinto Figueroa ofreció 8.000 pesos, pero las deudas ascendían a 9.600. La intervención del obispo de Tucumán, Joseph de Argandoña, fue crucial para resolver el conflicto con las acreedoras —principalmente las catalinas—. Para 1786, el inventario de Sinsacate reflejaba su compleja realidad social: entre los bienes figuraban carpinteros negros (Xavier, Benito), el violinista Santiago, mulatos como José Antonio y mujeres como Manuela y Josefa. La descripción de plantaciones, molinos y ganado confirma su rol como unidad productiva clave en el Camino Real.
Más que una Posta
Como señala el equipo de investigación del Museo Nacional "Posta de Sinsacate", este sitio fue “más que una posta”: un crisol de historias indígenas, esclavizadas y coloniales que moldearon la identidad de la región. Los documentos recuperados no solo enriquecen el archivo histórico, sino que invitan a reescribir la memoria de un lugar donde convivieron —no sin tensiones— encomenderos, jesuitas y comunidades originarias.
¿Qué otros secretos guardarán los archivos coloniales? La investigación continúa.
Nota final: Este artículo se basa en una investigación exhaustiva y cuidadosa, de gran compromiso para la historia, no solo de la región de Sinsacate, sino para la historia argentina. Se revisaron documentos originales del Archivo Histórico de Córdoba y una tarea de rastreo y cotejo, realizada por el equipo de investigación del Museo Nacional Posta de Sinsacate.
En la Sección Videos de "Ser Tribu" pueden acceder directamente al material audiovisual compartido por el canal de youtube oficial: Estancia Jesús María Posta de Sinsacate.