Jesus María - Departamento Colon.
Ubicada a la vera del histórico Camino Real, a escasos díez metros del Museo Jesuítico Nacional, hay una casona que respira historias por cada ladrillo que la sostiene. La Casona del Molino no es solo un anticuario o un taller de muebles de autor; es un portal al pasado de Jesús María y un homenaje a la memoria de un pionero: Pío León.
En el pulmón histórico de la ciudad de Jesús María, donde el trazado urbano aún guarda la memoria de la colonia, se alza una propiedad del siglo XIX que supo mutar con el tiempo sin perder su esencia. Este edificio, que antiguamente fue parte de "el rancho de Pío León", es hoy un punto de referencia ineludible para los amantes de la historia, el diseño y la tradición y se encuentra contigua a la casa de residencia familiar que se mantiene intacta y es habitada por los descendientes del pionero.

El origen en el Camino Real
Para entender la importancia de "La Casona del Molino" y de la estructura que la rodea, primero hay que situarse en el mapa. Jesús María es reconocida, en gran parte, por su estancia jesuítica, declarada Patrimonio de la Humanidad. El viejo Camino Real, esa ruta que conectaba el Alto Perú con el puerto de Buenos Aires, fue la columna vertebral del comercio y la cultura durante siglos.

Justo ahí, a metros de la Iglesia y de la estancia, se levantaba la vivienda de Pío León, un personaje cuya residencia fue testigo privilegiado de la historia. Por el rancho de Pío León pasaron personalidades importantes, politicos y viajeros que forjaron la patria. Pero su relevancia no quedó solo en las visitas ilustres. A principios del siglo pasado, este lugar albergó un hito de la modernidad: la primera fábrica de hielo de Jesús María. Un dato que revela el espíritu pionero y dinámico de una ciudad que siempre miró hacia adelante sin romper amarras con su pasado. En el patio del fondo, aún se conservan los percheles jesuíticos, vestigios del viejo molino, esas estructuras que funcionaban como espacios de acopio.

Allí, tanto la Compañía de Jesús como particulares almacenaban la producción de la zona, consolidando a Jesús María como un nodo comercial clave en la región.
El renacer de la mano del anticuario
Tras décadas de historias acumuladas, la propiedad llegó a un punto de inflexión. En el año 1790, la familia Romanutti adquirió el antiguo rancho y parte de la extension del mismo. Ya en el siglo XXI, Francisco Rubino adquirio la fabrica de hielo, el molino y el perchel con un objetivo claro: restaurarlo y devolverle su antiguo esplendor. El proceso de recuperación, que inicio en 2004, fue meticuloso y respetuoso, buscando conservar la esencia de la arquitectura del siglo XIX. Para 2008, el proyecto ya estaba maduro para dar un nuevo paso: abrir sus puertas al público.



Así nació el anticuario, de la mano de Francisco Rubino, un apasionado por las cosas "antiguas, pero antiguas de verdad". Con una mirada de explorador, Francisco inició el proyecto recopilando y restaurando objetos antiguos que se fueron a distintos puntos de la provincia, del país y del mundo. Con el tiempo descubrió un nuevo arte dentro de la reutilizacion, una nueva mirada: recuperar muebles antiguos y reutilizarlos, cual verdaderas obras de arte de la madera y el diseño rústico.

Muebles con historia: el arte de reutilizar
Lo que distingue a La Casona del Molino no es sólo su valor arquitectónico, sino la filosofía de su anticuario. Lejos de la producción en serie, aquí se ofrece un concepto de "muebles de autor", creados a partir de maderas, en su gran mayoría, reutilizadas. Cada tabla, cada tirante, cada puerta rescatada tiene una procedencia, una vida anterior. Francisco las encuentra en sus expediciones, las trae de vuelta a Jesús María y, junto a su equipo, les da una nueva vida. El resultado son piezas únicas que no solo decoran, sino que narran. Son mesas que fueron puertas de alguna casa grande, o estantes que sostuvieron cosechas en el norte argentino. Son, en definitiva, muebles con historia. Es así que Rubino recorre ranchito por ranchito, especialmente en la provincia de Santiago del Estero, en busca de tesoros. No busca cualquier objeto; busca maderas con alma, muebles antiguos que puedan ser reutilizados para contar nuevas historias.

El impacto en el trazado urbanístico y cultural de Jesús María
La existencia de La Casona del Molino trasciende lo comercial. En el entramado urbano de Jesús María, este tipo de emprendimientos funcionan como anclas culturales. Al estar ubicada frente al Museo Jesuítico, crea un circuito histórico que invita al visitante a recorrer la ciudad no sólo como un turista, sino como un explorador del tiempo. Conservar el rancho de Pío León, con sus percheles y su arquitectura original, es mantener viva la escala humana de la ciudad.

Es un recordatorio de que, antes de la expansión urbana, Jesús María fue un punto de encuentro en el Camino Real, un lugar de paso donde la historia se escribía día a día. Hoy, al cruzar el umbral de La Casona, el visitante no solo encuentra un objeto para llevar a su hogar. Encuentra un pedazo de la historia de Jesús María, rescatado por la mirada curiosa de un anticuario que entiende que, en realidad, nada debería perderse para siempre.
Agradecimientos:
A Franco Mena, de La Casona del Molino y guia turistico, por haber proporcionado la información necesaria para compartir con la tribu de lectores, esta joya del norte cordobés y de la historia argentina, ubicada sobre el camino real, junto al Museo Jesuitico Nacional, en el inicio del tramo que une la ciudad de Jesús María con la localidad de Sinsacate.