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"Ser Tribu"
El milagro que perdura en mi corazón es el legado de mi madre
Alberto Ordoñez cuenta en primera persona como vive los 155 años de devoción que coronan la celebración de la Virgen de la Merced en la Estancia Belén
Por Ser Tribu
Publicado en 27/01/2025 20:00 • Actualizado 07/10/2025 13:05
Historias
Alberto Ordoñez

"Recuerdo las historias que escuchaba en mi infancia, relatos que llenaban mi alma de asombro y fé". Entre ellas, destaca el milagro de la Virgen de la Merced, un suceso que transformó el destino de estas tierras hacia 1870.

Por entonces, una sequía implacable azotaba la región, tan severa como la de los últimos años —o quizá peor—. Los animales perecían, las cosechas se arruinaban y el cielo parecía haberse cerrado para siempre. Pero la fe de los vecinos fue más fuerte. Decidieron traer en una carreta la imagen de la Virgen desde Córdoba, concretamente desde la casa de las Hermanas Mercedarias. Y entonces ocurrió lo inesperado: llovió. Como si el cielo respondiera a la devoción de mi gente.

Mi familia ha custodiado esta tradición por generaciones. Según la leyenda que me contaban de niño, cuando la imagen llegó al río Carnero, un temporal desbordó las aguas e imposibilitó el cruce. Sin embargo, en medio de la tormenta —casi como un signo divino—, la Virgen logró llegar a Estancia Belén, donde la veneramos desde hace 155 años. Mi madre, ferviente devota y promotora de esta celebración, aseguró su continuidad junto a nuestros antepasados y la comunidad. Antes de partir, me encomendó su última voluntad: honrar a la Virgen con la novena y la procesión, un legado de las familias Rivero y Fernández que perdura hasta hoy.

Cada 24 de septiembre, revivo esos recuerdos y comparto con los vecinos momentos de profunda emoción. Este año, en particular, me conmueve la presencia de todos: la iglesia, las agrupaciones gauchas, peregrinos que llegan a pie o en bicicleta, jinetes de la región y la Municipalidad de Sinsacate, que busca declarar la celebración como patrimonio cultural.

A mis años, me siento fortalecido por esta fe compartida. La Virgen de la Merced sigue siendo un milagro vivo: protege nuestra tierra, une a la gente y nos recuerda que, incluso tras la sequía más dura, la fe puede mover montañas… o traer la lluvia.

 

Alberto Ordóñez
Heredero y custodio de la Capilla Nuestra Señora de la Merced en Estancia Belén, Sinsacate.

 

Entrevistas realizadas el 8 de junio de 2024 y el 24 de septiembre de 2025.

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