En un lugar especial de las Sierras Chicas de Córdoba y en las aristas del departamento Totoral, la Estancia de Santa Catalina, joya del Patrimonio de la Humanidad, se alista para vivir su fiesta grande: un ritual comunitario que es mucho más que religión; es un regreso a los orígenes.
Imagine un lugar donde las piedras hablan, donde los ecos de los cantos gregorianos parecen resonar en los viejos muros de una iglesia que lleva más de 400 años en pie. Ese lugar existe, y late con especial intensidad cada noviembre. La Fiesta Patronal en honor a Santa Catalina de Alejandría no es solo una cita en el calendario litúrgico; es una inmersión en un legado vivo, una tradición que ha sobrevivido al paso de los siglos, desde su fundación por la Compañía de Jesús hasta la actualidad, custodiada por la familia Díaz y encarnada en la fé de su comunidad, el paraje homónimo de la estancia que cobija además, una ancestralidad unica e irrepetible.

Pie de Foto: Don Oscar junto a su compañera de vida posando para la revista "Convivir", en el año 2024.
Don Cirilo Oscar Lezcano, un poblador originario que creció a la sombra de esta iglesia declarada Patrimonio de la Humanidad en el 2000, lo recuerda con la nitidez de quien ha vivido cada instante: “Desde que era un niño muy pequeño, la fiesta en honor a la virgen ya se realizaba”. Esta no es una tradición cualquiera; es una permanencia en la idiosincrasia del lugar, un rito que trascendió a los propietarios para arraigarse en el alma de todos los que habitan este paraje.
Un llamado a la experiencia
No es solo mirar, es sentir. No es solo escuchar, es transportarse. La Fiesta de Santa Catalina es una invitación a pisar la tierra de la historia, a ser parte de un rito que ha desafiado al tiempo. Es la oportunidad perfecta para el turismo religioso y cultural, para conectar con las raices identitarias de una Argentina profunda y conmovedora.
Desde Ser Tribu, los invitamos a vivir una experiencia única. Venga a Santa Catalina. Deje que el repique de sus campanas, el eco de los cantos de su iglesia y la solemnidad de sus procesiones lo lleven en un viaje inolvidable a través del tiempo.
Solo hay que vivirlo para poder contarlo...