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Posta de Sinsacate: La primera encomienda y el legado indígena (Parte I)
Una investigación realizada por el equipo de investigación del Monumento Histórico Nacional Posta de Sinsacate revelan la historia de la estancia desde sus orígenes en el siglo XVI hasta su transformación en un enclave fundamental del Camino Real.
Por Ser Tribu
Publicado en 21/10/2025 03:18 • Actualizado 21/10/2025 08:11
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LOS ORÍGENES (1.577 - 1717) 

En enero de 1577, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, el gobernador Gonzalo de Abreú formalizó una de las primeras encomiendas en la región: el pueblo de Chinsacate —actual Sinsacate— fue entregado al vecino cordobés Miguel Ardiles “el Mozo”, junto a su cacique Chinchaba y su comunidad. Este documento, recientemente recuperado, confirma la presencia indígena organizada en la zona, ubicada cerca de Guanusacat y el camino a Zanumbasacat. 

Para el siglo XVII, la estancia ya funcionaba como una unidad productiva. Registros históricos detallan la existencia de viñas, sembradíos, esclavizados africanos —como Pablo, negro esclavo— y una estructura económica que sostenía a sus dueños. En 1693, la visita del oidor Antonio Martínez de la Audiencia de Charcas reveló datos cruciales: en La Mazamora, un paraje cercano, habitaban 33 indígenas reducidos, aunque aún sin capilla. El padrón de Chinsacate menciona nombres como Baleriano Mila y Domingo Yacalta, testimonio de una comunidad pequeña pero documentada. 

La Herencia de los Herrera: Deudas y Divisiones

En 1709, la Estancia San Pablo de Sinsacate pertenecía al maestro de campo Alonso de Herrera y su esposa Juana Reyna. A pesar de sus diez hijos, solo dos heredaron: Fernando (sacerdote) y Juana de Herrera. El testamento de Alonso detalla propiedades en Córdoba capital y la hacienda de Chinsacate, con sus tierras, esclavizados y cultivos. Hasta 1717, la estancia permaneció indivisa —es decir, sin división física—, pero al morir Alonso, Fernando recibió la mayor parte, mientras Juana obtuvo “la sala principal y dormitorios”. 

Al morir Fernando, sin descendencia  —por su vocación religiosa— se desencadenó un litigio, protagonizado por el resto de descendientes de Alonso Herrera, que marcaría el futuro de Sinsacate. 

Continúa...

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