SINSACATE – Como un antiguo fogón que prepara el alma para la batalla de la memoria, la Posta de Sinsacate vibró el domingo 8 de febrero con la 8va edición de la Peña Facundiana. Lo que hace ocho años comenzó como una reunión de vecinos se ha transformado en el preludio cultural obligado del aniversario de “La tragedia de Barranca Yaco", que se conmemora este lunes 16 en el paraje histórico.

Durante horas de un domingo por la tarde y hasta entrada la noche, las galerías centenarias de la Posta —testigo mudo del paso del "Tigre de los Llanos"— se llenaron de vida con emprendedores locales, artesanos y familias enteras que llegaron desde Sinsacate y su amplia región, Sarmiento, Villa del Totoral y localidades vecinas. Los músicos se apostaron a la sombra de la añosa arboleda, mientras los bailarines, con sus bombos y pañuelos, honraron la tradición cuyana y federal con danzas que parecían brotar de la misma tierra.Cultura que construye identidad

"La peña crece cada año porque la gente necesita sentirse parte de esta historia"- Y es que el evento no es solo un espectáculo: es un abrazo colectivo a la memoria de Facundo Quiroga y José de los Santos Ortiz, cuyos nombres están grabados a fuego en la región. La Peña Facundiana funcionó como antesala perfecta para la amplia agenda organizada desde la red de instituciones que organizan el mes Facundiano, en especial para el acto central de este lunes en Barranco Yaco, donde se espera una cantidad importante de publico, para honrar a los próceres federales.

Ambas actividades, junto a la noche de los faroles en la Posta, la peña Facundiana en Sarmiento, la Cabalgata Facundiana desde Sinsacate y Totoral, el Concierto en Villa del Totoral, el documental de Barranca Yaco y un Bicitour, forman parte de una programación cultural coordinada por el municipio de Sinsacate, las localidades de Sarmiento y Villa del Totoral, junto a la histórica Posta de Sinsacate como emblema institucional de la historia y la cultura.

La comunidad está invitada a ser parte de esta semana de memoria viva, que demuestra que la historia no es cosa del pasado, sino un tejido que se reconstruye cada año con música, danza y el latir de los descendientes que vuelven al lugar donde todo ocurrió.