Mariana Savid, psicopedagoga especializada en Ciudadanía Digital y Neuroeducación, consultora frecuente en medios y creadora del concepto de reseteo digital, plantea un desafío simple y profundo: que esta Nochebuena, los celulares dejen de ser comensales en la mesa. No se trata de un rechazo a la tecnología, sino de un acto consciente de presencia. “La cena es sagrada”, afirma Savid, una de las expertas más citadas al hablar de convivencia en la era digital.

“El reseteo implica dejar el dispositivo fuera de la mesa, evitar revisarlo y estar emocionalmente disponibles. La verdadera presencia no es digital: se basa en mirar a los ojos, escuchar y compartir sin filtros”. El impacto de este gesto es doble. Por un lado, frena el phubbing o “ningufoneo” –ese hábito de ignorar al otro por la pantalla– que fractura la conversación y el calor del momento. Por otro, y más crucial, los adultos dan el ejemplo. “Los niños aprenden por observación, no por indicaciones”, recuerda la especialista.

Su propuesta es crear un ritual simbólico: un pacto familiar para depositar todos los dispositivos en una caja durante al menos dos horas. Este pequeño acto marca la diferencia entre consumir contenido y cultivar el vínculo.Es un reseteo necesario. En un mundo donde la hiperconectividad a menudo nos aísla, Savid propone recuperar la conversación profunda, el arte perdido de escuchar y la magia de un abrazo sin WiFi. La Navidad, en su esencia, habla de un Dios que se hizo hombre para encontrar al otro cara a cara. Quizás sea el momento perfecto para que, siguiendo ese ejemplo, nos encontremos nosotros. Un pacto familiar, una caja, dos horas de tregua digital. El regalo más valioso esta Navidad no estará bajo el árbol, sino en la mirada cómplice y la atención plena de quienes comparten la mesa. Es el momento del reseteo humano.

...Y en Ser Tribu, este reseteo no es solo una nota, es una convicción que vivimos. Nos preparamos para estas fiestas con la intención puesta en lo esencial: apagaremos notificaciones, guardaremos los celulares y encenderemos la conversación, los juegos de mesa y la calidez de una mirada atenta. Creemos que otro modo de conectar es posible, y lo construimos desde el ejemplo.