Gestionar un museo de carácter municipal no es solo seguir una agenda. Es, ademas de compromiso y decisión politica, estar abierto a los hallazgos del tiempo, a las demandas de la comunidad y a la historia que irrumpe con sus propios plazos. Carmen Moyano, directora del Museo de la Ciudad Luis Biondi, recibe el cierre de 2025 con la satisfacción de quien ha visto cómo el trabajo silencioso de años estalla, por fin, en una presencia masiva del público. En esta entrevista, repasa un año intenso y revela los proyectos que darán forma al 2026, siempre con la historia de Jesús María como brújula.
—Carmen, este 2025 el museo demostró una capacidad notable para adaptarse a eventos no planificados, como la apertura de la cápsula del tiempo ó el aniversario de la primera escuela. ¿Cómo vive un museo ese equilibrio entre la planificación institucional y la oportunidad histórica que llama a la puerta?
—Sí, es exactamente esa dualidad. Es un trabajo incansable que llevamos adelante con mucho compromiso. Además de las que teníamos en agenda, tuvimos varias actividades no previstas. Al comenzar el año teníamos un plan, pero luego comenzaron a aparecer propuestas que no habíamos considerado. Por ejemplo, que el intendente abriera la cápsula del tiempo de la escuela Laprida a los 35 años, algo que considero muy acertado, puesto que el paso del tiempo deteriora los elementos guardados. Posiblemente, si esperáramos los cien años previstos, no encontráramos nada.

—Uno de esos eventos fue el 150 aniversario de la Escuela General Francisco Antonio Ortiz de Ocampo, la primera escuela de la ciudad. ¿Cuál es el mayor desafío cuando hay que montar una exposición relevante en un tiempo limitado?
—El desafío es enorme porque sabemos que en las instituciones educativas nos vamos a encontrar con información que hace a la historia de la comunidad en general .Ahí fue cuestión de armar una exposición relevante en tiempo rècord, con material que nosotros conseguimos y material que la institución nos proveía, y hacer una selección de lo que mostraríamos. Porque material en las escuelas hay muchísimo y mostrar todo llevaría un tiempo considerado, entonces es jugar con el tiempo y la relevancia de lo que se exhibe y desear cumplir con las expectativas de la gente y de nosotros como equipo.
—Y el resultado fue abrumador. ¿Puede describir la sensación de ese día en que el museo se colmó de gente?
—Fue hermoso. A pesar de toda la tarea que hubo detrás, de las horas incansables de trabajo, disfrutar de un museo con salas llenas es la mejor satisfacción en todos los años que llevo entre estas paredes.

—Además de los eventos, el museo tiene una labor constante con la comunidad educativa. ¿Qué significa para usted y para el equipo recibir a estudiantes, como los de la Escuela del Huerto, y ver directamente el impacto de su trabajo de investigación?
— Significa que estamos cumpliendo metas. Hoy sè que es fundamental recibir ese feedback. Los alumnos vinieron a conocer el museo y a llevarse la información que nosotros estamos cultivando, desandando e investigando con gran esfuerzo, justamente para ellos. Fue una experiencia muy buena porque empezamos a contar y a ver el resultado de todas las investigaciones que llevamos adelante.
—Si tuviera que definir el 2025, ¿cuál es el aprendizaje más valioso que se lleva de este año tan activo?
—Diría que fue sumamente activo. Me dejó muchísimos aprendizajes y un trabajo en red importante con otras áreas del municipio y con otras instituciones, especialmente con las escuelas. En lo institucional, hemos profundizado la investigación acerca de la historia de Jesús María y hemos incorporado nuevas herramientas y sumado material al museo.

—Usted menciona la "presencia masiva del público" como un sueño cumplido. ¿Cree que este cambio responde a una nueva forma de relacionarse de la comunidad con su historia, o es el fruto de una estrategia del museo?
—Y si hay algo que tenemos que destacar es que este año tuvimos una presencia muy marcada por parte del público y probablemente tenga que ver con que la comunidad empezó a relacionarse más con su historia y nosotros como museo venimos realizando un trabajo de hormiga. Es como ver que todos estos años de trabajo incansable y silencioso comenzaron a verse reflejados en la presencia masiva de la gente, como cuando abrimos la cápsula del tiempo y nos encontramos con 200 personas en el museo, algo inimaginable, pero que siempre soñamos. Ver esto, para mí, que estoy desde la fundación del museo, es realmente un logro y un sueño cumplido, porque tuvimos épocas difíciles en cuanto a la concurrencia.
—Mirando hacia adelante, el 2026 tiene un eje claro: el archivo histórico. ¿Què puede adelantarnos respecto a esto?
—El eje lo vamos a poner en el archivo histórico de la ciudad, que también necesita un espacio propio porque el material que tenemos es frondoso. Vamos a trabajar de manera comprometida con eso, no solo en cuanto al espacio que necesitamos, sino también en una ordenanza que lo cree, puesto que hasta el momento el único archivo histórico es el que tenemos en el museo y no hay un instrumento legal que lo resguarde. Todos los elementos que lo conforman son colecciones que llegaron cuando se creó el museo y otras que se han ido incorporando a lo largo de estos años, mediante gestiones que hemos realizado. Entendemos que para las futuras generaciones este material es invaluable y que nosotros en la actualidad tenemos un festival que es un verdadero patrimonio, tanto como lo es todo aquello que concierne a su historia.
—Y ese futuro comienza con una actividad muy simbólica: "El Festival en Papel". ¿Qué representa para el museo custodiar y exhibir este archivo periodístico único, y qué esperan que sienta el público al recorrer la muestra?
—Representa una verdadera joya para el archivo histórico, puesto que contiene información relevante, datos e información de primera línea. Para nosotros implica un trabajo enorme de recopilación, selección y, sobre todo, de cuidado, preservación y conservación del material. No sabemos a ciencia cierta cómo llegaron los ejemplares al municipio. De lo que sí tenemos registro es de las 6.000 fotografías que el municipio adquiere mediante una ordenanza y que forman parte de la colección. Algunas, sabemos, fueron utilizadas en los periódicos; otras, el público las podrá apreciar por primera vez en el Museo de la Ciudad.
—Para finalizar, Carmen: Después de un año donde el museo se llenó de vida, ¿cuál es su mayor deseo para la institución de cara a este nuevo ciclo que comienza?
—Mi mayor deseo ya empezó a cumplirse: que la comunidad se reconozca en estas salas. El trabajo con el archivo y muestras como "El Festival en Papel" buscan precisamente eso: consolidar este espacio como el lugar donde la memoria de Jesús María no solo se guarda, sino que se comparte, se discute y se vive. Que la gente siga sintiendo que esto le pertenece y que lo sienta cada vez más.

El futuro se construye con memoria
El 2025 dejó en el Museo de la Ciudad Luis Biondi la certeza de que la historia, cuando se comparte, atrae a la comunidad. Carmen es directora del Museo desde sus inicios y pertenece al equipo de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Jesús María y en conjunto, no solo administran un patrimonio, sino que lo activan. Con la mirada puesta ahora en consolidar un archivo histórico y en exponer los tesoros de papel que narran seis décadas de la fiesta mayor de la región, el museo se confirma como un espacio vivo. Un lugar donde el pasado no se guarda en silencio, sino que se despliega para dialogar con el presente y, sobre todo, con la gente. El 2026 llega con la promesa de seguir llenando salas, pero también de profundizar en los cimientos que sostienen la identidad de Jesús María: su memoria, organizada, estudiada y, finalmente, compartida.